
Los defensores de los jornaleros dicen que las recientes redadas migratorias han empeorado su situación, ya que enfrentan el robo de salarios, especialmente quienes no tienen documentos, ya que muchos temen correr riesgos si piden un salario justo.
Jesús, quien pidió ocultar su identidad debido a su estatus migratorio, dice acudir todos los días al estacionamiento de un Home Depot en el condado de Orange, con la esperanza de encontrar trabajo y un pago justo.
“Aquí no somos delincuentes, somos gente trabajadora”, dijo Jesús.
Lamentablemente, Jesús dice que no siempre encuentra lo que busca. En diciembre, Jesús contó que fue contratado para instalar azulejo en una casa. Según él, le prometieron que no haría el trabajo solo y que le pagarían hasta $2,000.
“Se dieron dos semanas y media y le terminé todo el trabajo y nada más él me dio $900”, dijo Jesús. Su historia no es un caso aislado.
Defensores de los trabajadores dicen que experiencias como la de Jesús son cada vez más frecuentes.
"Específicamente desde el 22 de abril de 2025, cuando fue la primera redada en la Home Depot de Pomona, desde ahí para acá, ya ha pasado casi un año, cada semana conocemos a dos o tres jornaleros que los han pagado”, señaló Alexis Teodoro, director de Worker’s Rights del Pomona Economic Opportunity Center.
Teodoro dijo que el número de reportes de robo de salario por parte de trabajadores indocumentados ha incrementado un 40 por ciento en el último año.
Teodoro dijo que existe ayuda. “Los jornaleros y todos los trabajadores de California, no importa dónde naciste, o tu color de piel, o cuál lengua hablas, tienes derechos en California”, dijo Teodoro.
Teodoro dijo que todo trabajador, sin importar su estatus migratorio, puede denunciar el robo de salario y recibir apoyo a través de la Oficina del Comisionado Laboral de California. Agregó que oficinas como el Pomona Economic Opportunity Center pueden ayudar a los trabajadores a contactarse con ellos.
En el caso de Jesús, el miedo aún lo frena a denunciar, ya que el objetivo es sencillo.
“Aquí no somos delincuentes, somos gente trabajadora. Todos tenemos familia. Solo queremos que nos dejen trabajar”, dijo Jesús.
Se anima a cualquier persona que haya sido víctima de robo de salario a que se comunique con el Centro de Oportunidades Económicas de Pomona o con grupos locales de derechos de los trabajadores para obtener ayuda.








