
Un año después de que Estados Unidos iniciara su guerra arancelaria, el 2 de abril de 2025, el impacto comercial deja fuertes desafíos no solo para el país sino para otros socios comerciales.
2025 será recordado como el año de la guerra comercial iniciada por el presidente Donald Trump, 12 meses en los que la Unión Europea (UE) y prácticamente todos los países del mundo se han visto obligados a redoblar sus esfuerzos negociadores y a buscar nuevos mercados.
En enero pasado, la Corte Suprema de Justicia asestó un duro golpe contra el gobierno de Trump, al dictaminar el viernes que excedió su autoridad al imponer aranceles radicales utilizando una ley reservada para una emergencia nacional.
Las exportaciones a EEUU caen a dos dígitos
En el caso de Estados Unidos, las ventas han caído de forma importante en los últimos diez meses (a excepción de septiembre), y especialmente en agosto, cuando se desplomaron más de un 30 %, por lo que las exportaciones a este país han pasado de representar el 4.3 % del total en enero de 2025 al 3.9 % en enero de 2026.
Ese mes las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 11.4 %, hasta los 1,140 millones de euros, mientras que las importaciones se desplomaron casi un 21 %, y gracias a ello el déficit comercial entre ambos países se ha recortado casi un 29 % (1.087,2 millones de euros).
Teniendo en cuenta los datos del mes de enero, las ventas a China han caído un 7.8 %, aunque en 2025 aumentaron casi un 7 %, aunque las ventas al gigante asiático todavía no tienen un peso muy importante y representan el 2,1 % del total, con un déficit negativo de más de 42.000 millones de euros.
Las exportaciones de bienes alcanzaron los 387,092 millones en 2025, un 0.7 % más que en 2024, y las importaciones sumaron 444,146 millones, con un alza del 4.6 %, mientras que en el mes de enero las ventas al exterior cayeron casi un 2.9 % y las compras se hundieron más de un 8 %.
Golpe en los empleos de manufactura
La justificación central de Trump para los aranceles ha sido que obligarían a abrir más fábricas en Estados Unidos y generarían ingresos suficientes para cerrar los déficits del presupuesto federal. Pero eso no se ha materializado.
Las fábricas siguen recortando personal, con 98,000 empleos manufactureros perdidos durante los primeros 12 meses completos de Trump de vuelta en la Casa Blanca. Las empresas estadounidenses que asumen el costo de los aranceles ahora han demandado al gobierno de Trump por más de $130,000 millones en reembolsos arancelarios. Mientras tanto, se proyecta que el déficit federal aumente durante la próxima década.
La Casa Blanca sostiene que el gasto en construcción es alto, se está contratando a más trabajadores para construir fábricas, se están realizando nuevas inversiones y la productividad laboral en la manufactura está aumentando, lo que eventualmente podría impulsar un resurgimiento fabril.
“Se necesita tiempo para poner la producción en marcha y, por lo tanto, pasará algo más de tiempo antes de que se materialicen plenamente los beneficios de las políticas del presidente”, escribió en un correo electrónico Pierre Yared, presidente interino del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca.
El superávit comercial de China ha crecido
Parte de la motivación de Trump para expandir la manufactura era ayudar a las empresas estadounidenses a competir contra China, un país que planea visitar esta primavera para conversar con su líder, Xi Jinping.
Pero el desequilibrio comercial manufacturero de Estados Unidos aumentó el año pasado bajo Trump en lugar de reducirse. Mientras tanto, el superávit comercial de China con el mundo subió a un récord de 1,2 billones de dólares.
Esta tendencia deja al descubierto uno de los grandes problemas de la estrategia arancelaria de Trump, señaló Lori Wallach, directora del programa Rethink Trade en American Economic Liberties Project. Observó que en gran medida, el mandatario eludió al Congreso y no abordó lagunas en las reglas de la Organización Mundial del Comercio para los marcos comerciales que negoció con otros países.
En lugar de trabajar con socios para garantizar que hubiera sanciones para fabricantes extranjeros con prácticas laborales abusivas y subsidios injustos, Trump optó por no movilizar a los socios para contrarrestar a China como un grupo unificado. Los fabricantes estadounidenses están en desventaja, argumentó Wallach, porque no existe una coalición de naciones que pueda imponer sanciones por manipulación cambiaria, subsidios y esquemas para evadir aranceles.
El impacto en Europa
El déficit comercial se ha disparado en España casi un 42 % en un contexto de incertidumbre al alza para empresas y también para el gobierno, que ha visto como la demanda externa ha frenado el crecimiento del país.
El déficit comercial alcanzó los 57,054 millones de euros, aunque la tendencia ha cambiado al inicio de este ejercicio, ya que en enero se redujo un 35.2 % respecto al mismo mes del año anterior, de acuerdo con los datos de la última balanza comercial publicada.
De hecho, las exportaciones a los principales socios comerciales de España cayeron en el caso de Alemania, un 5,6 % menos, e Italia, un 1,6 % menos; mientras que aumentaron un 1.7 % en el caso de Francia y tan solo un 0,1 % en el de Portugal (datos correspondientes a enero).
Respecto a la Unión Europea (UE), donde se exporta el 64 % del total, han decrecido un 2.5 % en enero y han aumentado un leve 0.6 % en el conjunto de 2025, debido a que atraviesa un periodo económico de marcada atonía y estancamiento.








