
Varios obispos de California visitaron el Centro de Detención de Adelanto para realizar una misa para los inmigrantes que están detenidos ahí.
Una visita que no se autoriza muy seguido y que fue parte de una conferencia pastoral que busca establecer una extensión comunitaria con la comunidad inmigrante, refugiados y aquellos que están en proceso de inmigración.
Obispos de Los Ángeles, San José, Sacramento y San Bernardino portaban, fueron vistos entrando al Centro de Detención de Adelanto.
“Hemos sido bendecidos en alguna manera de tener la oportunidad de entrar a este centro de detención para visitar a estas familias, hermanos nuestros, que han sido detenidos”, dijo Alberto Rojas, obispo de la Diócesis de San Bernardino.
No es muy común que se permitan visitas a esta institución, pero en esta ocasión casi una decena de obispos obtuvieron acceso para realizar una misa para los que se encuentran aislados de sus seres queridos mientras esperan que su caso proceda a la corte de inmigración.
“Hoy con un corazón lleno de alegría, pero también de agradecimiento como obispo de poder por lo menos verles las caras, que oramos por ellos, por sus familias, eso es lo que hacemos como iglesia católica”, dijo Rojas.
Después de la visita, los obispos se reunieron en la Iglesia de Cristo el Buen Pastor en la calle Jonathan en Adelanto, para platicar sobre la visita
“Fuimos a acompañarlos para que supieran que no están solos, pero ellos nos acompañaron a nosotros, vieron en nosotros a un hermano”, dijo Gerald Barnes, obispo de la Diócesis de San Bernardino.
Los obispos piden un trato humano para todos aquellos que se encuentran detenidos y con los cuales pudieron orar.
“Recibiendo la comunión, se incaron en un tiempo de meditación y eso me conmovió mucho”, añadió Barnes.
Se les permitió interactuar, dijeron, directamente con los detenidos, pues los separaba una malla metálica y pudieron ver las condiciones en que se encuentran.
“Se ve limpio. Se ven grandes los salones bien mantenidos, ojalá todos fueran así como este”, dijo Óscar Cantú, obispo de la Diócesis de San José en California.
Sin embargo, piden que se respeten los derechos de los detenidos.
“Es uno de los asuntos que nos preocupan el acceso de los detenidos para poder ejercer su religión y también el acceso a los abogados y que sea un centro humano”, dijo Cantú.
Los obispos también agradecieron que se les permitió la entrada, pero admiten que fue poco lo que vieron.








