
Un joven adolescente que sufrió un terrible accidente en una playa de Long Beach el pasado 4 de julio está a punto de salir del hospital caminando, para celebrar el Día de Acción de Gracias con sus seres queridos.
Sandro Apuzzo, dijo que los médicos pronosticaron que posiblemente quedaría confinado a una silla de ruedas por el resto de su vida.
“Solo puedo luchar y luchar, hasta tener mi vida normal”, dijo Apuzzo, quien ahora está a punto de salir del hospital.
Appuzzo afirma que es como haber vuelto a nacer y que la vida le da una segunda oportunidad para realizar sus sueños.
“Era bien difícil. Antes de eso fui como un atleta, entrenaba seis horas al día. Mi amor era entrenar”, dijo Apuzzo.
Fue el pasado 4 de julio cuando Apuzzo, de apenas 15 años de edad, y jugador de élite de waterpolo en su escuela preparatoria, sufrió un grave accidente cuando buceaba junto con otros amigos en una playa del área de Long Beach.
“Fuimos a la playa y tuvimos un día divertido haciendo clavados y, con mala suerte, no me puedo mover, no puedo mover y se me quebró el cuello”, contó Apuzzo.
El percance le causó una severa lesión en la zona cervical de la columna vertebral que lo dejó temporalmente paralítico y que llevó a los médicos a afirmar que probablemente nunca volvería a caminar.
“Cuando me decían que tenían que ponerme en una silla de ruedas, no quería aceptarlo y no lo quería”, dijo Apuzzo.
Sin embargo, contra todo pronóstico. Tras cinco meses de complejas cirugías y un intenso proceso de rehabilitación, Apuzzo ha logrado recuperarse y mañana saldrá del hospital justo para poder disfrutar de la cena de Acción de Gracias en su casa acompañado de sus seres queridos.
“[Estamos] muy contentos por tenerlo en la casa y estar juntos con familia, con amistades y empezar con esta etapa nueva de la rehabilitación”, dijo Jaqueline, madre de Sandro.
Por su parte, Sandro dice que ahora ve el futuro con una perspectiva diferente, valorando a su familia y la oportunidad que brinda la vida, y por eso afirma que en esta fecha tiene muchos motivos para dar gracias.
“Me hace sentir muy orgulloso y muy feliz que finalmente puedo vivir en casa con toda mi familia”, dijo.








